Marchando una de cine
Cuando una película empieza con una imagen impactante, y en solo un cuarto de hora ya tiene tres frases memorables, se sabe que es una joya.Y eso me paso a mi el domingo con Oldboy.
Desde el primer segundo, su director, Chan Wook-Park (o Park Chan-Wook, el orden no altera el resultado) nos mete de un empujón en la vida de Oh Daesu (Min-sik Choi para su madre y familia), un hombre un tanto alegre, que un buen, por llamarlo así, día es secuestrado sin motivo aparente. Tras quince años de confinamiento en una habitación con solo una tele como medio de comunicación con el exterior (ni siquiera sabe nada acerca de sus raptores, ni de en que situación esta el mundo), Daesu, es liberado sin previo aviso ni explicación sobre lo ocurrido.
En este momento empieza la historia de esta película, que sin lugar a duda, es para mi una de las 5 mejores películas que he visto jamás.
Dura y sin escrúpulos, aunque con el amor como telón de fondo (y leit motiv de la película al fin y al cabo), Oldboy deja tres fases claves en la historia a lo largo de la película:
<<Ríe y el mundo reirá contigo. Llora, y lloraras solo>>, al comienzo de la película, como explicación de los sentimientos de Daesu.
<<La gente siente miedo porque tiene imaginación. No pienses y será todo mas fácil
<<Sea grano de arena o roca, al final se hunden por igual
Mientras pasa la cinta, vas sacando conclusiones acerca del motivo que lleva a alguien a mantener a una persona encerrada durante quince años. Todo lo que puedas llegar a imaginar, es más simple que los guiones de Ana y los Siete. En las dos horas exactas que dura la película, el espectador siente una sensación antagónica. Por una parte no querrías que acabara nunca; necesitas más planos llenos de una fotografía excelente y de unos diálogos de aquellos que te cortan la respiración.
Sin embargo, necesitas saber cual es el porque de todo. Cuando lo descubres sientes un vacío, y empiezas a mirar el reloj pensando en cuanto tiempo queda para que se acabe el placer, pero a la vez el increíble final te deja extasiado, como alucinando de la suerte que has tenido en poder ver una obra maestra como es Oldboy.
En mi caso solo un clavo quita otro, así que le eché huevos y después de un coma etílico, por borrachera de buenos diálogos, me embarque en un viaje psicotrópico de mano de “The Happines of the Katakuris”, lo cual me provoco un estado de pajareo total…
Y que vivan los musicales!!!!!!
Ah! Por si no ha quedado claro mi voto a favor, recomiendo encarecidamente las dos, aunque en ninguna salga Takeshi Kitano.
Leito!
0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
<< Home